Actualización sobre Nutrición 2025-2026

Actualización sobre Nutrición 2025-2026

de Dr Victor Aguirre -
Número de respuestas: 0

Actualización sobre Nutrición 2025-2026



Las guías dietéticas 2025-2030 de Estados Unidos representan un cambio paradigmático hacia la minimización de alimentos ultraprocesados, énfasis en proteínas y carbohidratos de calidad, y reconocimiento explícito del procesamiento de alimentos como dimensión crítica de salud, marcando la transformación más significativa en décadas.[1][2]

Cambios Principales en las Guías Dietéticas 2025-2030



Transformación del enfoque nutricional

Las nuevas guías estadounidenses introducen recomendaciones sin precedentes que desafían directamente productos y prácticas de la industria alimentaria. Por primera vez, las guías enfatizan evitar alimentos altamente procesados, empaquetados o listos para comer, y limitar productos con sabores artificiales, colorantes derivados de petróleo, preservantes artificiales y edulcorantes no nutritivos.[2]

jpp260003t1.jpgTable Major Updates in the 2025-2030 Dietary Guidelines for Americans (DGAs) undefined

Las guías también recomiendan limitar azúcares añadidos a no más de 10 g por comida y, en alimentos, seguir la regla de la FDA (5 g en granos, 2.5 g en lácteos), con cero azúcares añadidos desde el nacimiento hasta los 10 años.[2] Se recomienda evitar bebidas azucaradas y reducir significativamente carbohidratos altamente procesados y refinados, un cambio mayor considerando que estos representan aproximadamente 1 de cada 4 calorías en el suministro alimentario.[2]

Proteínas: Nueva meta controvertida

Un cambio importante es la recomendación de 1.2-1.6 g de proteína por kg de peso corporal por día, un aumento del 50-100% sobre la ingesta dietética de referencia actual de 0.8 g/kg/día.[2] Para un adulto promedio, esto se traduce en aproximadamente 16-21% de calorías de proteína, superior al promedio nacional actual de 16%.[2]

Sin embargo, esta recomendación es controvertida. Aunque la proteína dietética puede aumentar masa y fuerza muscular cuando se combina con entrenamiento de fuerza o resistencia regular, hay poca evidencia de que, sin entrenamiento sostenido, la proteína más alta construya músculo o proporcione otros beneficios de salud.[2] De hecho, el exceso de proteína dietética puede convertirse en grasa por el hígado, aumentando adiposidad visceral y riesgo de diabetes.[2]

Para adultos sanos, el RDA actual es 0.8 g/kg/día, aunque objetivos más altos de 1.2-1.6 g/kg/día se han propuesto durante reducción activa de peso.[3][4] La ingesta de proteína no debe caer por debajo de 0.4-0.5 g/kg/día, ya que esto puede llevar a atrofia muscular y deterioros funcionales, mientras que la ingesta prolongada en o por encima de 2 g/kg/día debe evitarse debido a efectos adversos potenciales para la salud.[3][4]

Patrones Dietéticos Basados en Evidencia



Dieta Mediterránea: El estándar de oro

La dieta mediterránea continúa siendo el patrón dietético más extensamente investigado con evidencia robusta de beneficios cardiovasculares.[1][5][6] Una revisión paraguas de meta-análisis con datos de más de 12.8 millones de participantes sugirió evidencia robusta de asociación protectora entre adherencia a la dieta mediterránea y mortalidad por cualquier causa, enfermedades cardiovasculares, infarto de miocardio, cáncer, enfermedades neurodegenerativas y diabetes.[6]

El estudio PREDIMED demostró que la dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva extra virgen o nueces redujo eventos cardiovasculares en aproximadamente 30% durante un seguimiento medio de 4.8 años en personas de alto riesgo.[7] Las guías italianas 2025 sobre dieta mediterránea desarrollaron 84 recomendaciones basadas en evidencia, encontrando que la adherencia a la dieta mediterránea reduce significativamente mortalidad por todas las causas, morbilidad y mortalidad cardiovascular, y está vinculada a menor incidencia de varios tipos de cáncer y mejores resultados de supervivencia.[8]

Componentes clave de patrones saludables

Las guías del American College of Cardiology 2025 y la European Society of Cardiology 2025 convergen en principios fundamentales:[1][5]

- Componentes protectores: Fibra dietética, proteínas de origen vegetal (legumbres, nueces, semillas), alimentos ricos en potasio, ácidos grasos omega-3, granos enteros, frutas, verduras y grasas no saturadas

- Componentes dañinos: Grasas saturadas y trans, carbohidratos refinados y azúcares añadidos, alto consumo de sodio, alimentos ultraprocesados, carnes rojas y procesadas

Las nuevas guías de dislipidemia ACC/AHA 2026 recomiendan patrones dietéticos como Mediterráneo, DASH y vegetarianos con alta ingesta de frutas, verduras, nueces, semillas, alimentos ricos en fibra como legumbres y granos enteros, y grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas.[9] Un hallazgo importante es que las dietas veganas redujeron el LDL-C en 14.8 mg/dL, mientras que la dieta mediterránea no mostró disminución significativa en un ensayo cruzado aleatorizado.[9]

Manejo de Peso y Ayuno Intermitente



Alimentación con restricción de tiempo (TRE)

La evidencia de alta calidad indica que TRE está asociada con pérdida de peso y reducción de masa grasa en adultos con sobrepeso u obesidad.[10] Un meta-análisis de 17 ensayos controlados aleatorizados mostró que TRE contribuyó a una disminución significativa en peso corporal (diferencia media ponderada -1.60 kg) y masa grasa (-1.48 kg).[11]

zoi241209t2.jpgTable 2 Grading of Recommendations Assessment, Development, and Evaluation (GRADE) Summary of Findings and Certainty of Evidence for Meal Timing for Anthropometric and Metabolic Measures undefined

Sin embargo, los resultados son modestos y la evidencia es mixta. Un ensayo clínico aleatorizado de 14 semanas encontró que TRE temprano (ventana de alimentación de 8 horas de 7:00 a 15:00) fue más efectivo para perder peso (-2.3 kg) y mejorar presión arterial diastólica y estado de ánimo que comer durante una ventana de 12 o más horas.[13]

NEJMoa2114833_f1.jpgFigure 1 Effects of Time-Restricted Eating and Daily Calorie Restriction on Body Weight. undefined

Un hallazgo crítico es que un estudio de 12 meses comparando restricción calórica con o sin TRE mostró trayectorias casi idénticas de pérdida de peso, sugiriendo que el mecanismo clave que impulsa la pérdida de peso es la restricción calórica en sí misma en lugar de la restricción temporal de la alimentación.[14]

Consideraciones prácticas

Las guías de consenso ADA/EASD 2022 señalan que el ayuno intermitente tuvo un efecto modesto en el peso (-1.70 kg) sin diferencias en HbA1c comparado con restricción energética continua.[15] La revisión paraguas 2025 destaca que TRE es una intervención prometedora para salud metabólica, particularmente beneficiosa para adultos con sobrepeso u obesidad, pero se necesita más investigación para entender efectos a largo plazo, planes individualizados y efectos adversos potenciales.[10]

Nutrición en Diabetes



Patrones dietéticos para control glucémico

Las guías ADA 2026 enfatizan que no existe un patrón de alimentación único para todas las personas con diabetes, y la planificación de comidas debe individualizarse.[16] Los patrones de alimentación deben enfatizar principios nutricionales clave: inclusión de verduras no almidonadas, frutas enteras, legumbres, proteínas magras, granos enteros, nueces y semillas, y lácteos bajos en grasa o alternativas no lácteas, mientras se minimiza el consumo de carne roja, bebidas azucaradas, dulces, granos refinados y alimentos procesados y ultraprocesados.[16]

jrv250015t4.jpgTable 4 Current Clinical Practice Recommendations for Management of Type 2 Diabetes From Major Professional Societiesa undefined

Un análisis de red comparando nueve enfoques dietéticos demostró reducciones en HbA1c de -0.82% a -0.47% con todos los enfoques comparados con una dieta control, con mayores beneficios glucémicos observados con la dieta mediterránea y dieta baja en carbohidratos.[15] En revisiones sistemáticas, comparada con una dieta baja en grasas, la dieta mediterránea demostró mayores reducciones en peso corporal y niveles de HbA1c, retrasó el requerimiento de medicación para diabetes y proporcionó beneficios para salud cardiovascular.[15]

Carbohidratos: Calidad sobre cantidad

Las guías europeas 2023 y ADA 2026 recomiendan considerar reducir la ingesta de carbohidratos para algunos adultos con diabetes para mejorar la glucemia, siendo una forma efectiva de lograr esto limitar el consumo de alimentos procesados.[16][18] Los estudios sobre patrones de alimentación bajos en carbohidratos generalmente indican desafíos con sostenibilidad a largo plazo.[16]

Independientemente de la cantidad de carbohidratos, el enfoque debe estar en fuentes de carbohidratos de alta calidad, mínimamente procesadas, densas en nutrientes y altas en fibra (al menos 14 g de fibra por 1,000 kcal).[16] Se desaconseja fuertemente el consumo de bebidas azucaradas y productos alimenticios procesados con grandes cantidades de granos refinados y azúcares añadidos.[16]

Advertencia sobre dietas cetogénicas y SGLT2i

Las guías ADA 2026 advierten que los patrones de alimentación muy bajos en carbohidratos deben evitarse en quienes toman inhibidores SGLT2 debido al riesgo potencial de cetoacidosis.[16] Numerosos reportes de casos han documentado que la cetoacidosis diabética puede ocurrir en personas con diabetes tipo 1 y tipo 2 que usan inhibidores SGLT2 en combinación con patrones de alimentación muy bajos en carbohidratos o cetogénicos.[16]

Suplementos Nutricionales: Evidencia Limitada



Falta de beneficio cardiovascular

Las guías ACC/AHA 2023 para enfermedad coronaria crónica establecen que el uso de suplementos no prescritos o dietéticos, incluyendo ácidos grasos omega-3, vitaminas C, D, E, beta-caroteno y calcio, no es beneficioso para reducir el riesgo de eventos cardiovasculares agudos.[19] La suplementación con beta-caroteno debe evitarse, ya que existe evidencia de daño para ciertos individuos y no confiere beneficio.[16]

Diabetes y micronutrientes

Las guías ADA 2026 recomiendan evaluar la ingesta de suplementos, ya que la suplementación con micronutrientes (vitaminas y minerales como magnesio o cromo) o hierbas o especias (canela y aloe vera) no se recomienda para beneficios glucémicos.[16] Generalmente, no existe evidencia de que la suplementación con vitaminas y minerales reduzca el riesgo cardiovascular.[5]

Consideraciones Especiales



Sodio y alcohol

Las guías recomiendan limitar el consumo de sodio a <2,300 mg/día, y la mejor manera de lograrlo es limitando el consumo de alimentos procesados.[1][16] Respecto al alcohol, las nuevas guías 2025-2030 reemplazaron los límites específicos (≤2 bebidas/día para hombres y 1 bebida/día para mujeres) con una declaración más general de "consumir menos alcohol para mejor salud general".[2]

Sostenibilidad ambiental

La dieta mediterránea tiene impactos ambientales relativamente bajos (huella de agua, nitrógeno y carbono), siendo un aspecto positivo adicional del modelo dietético mediterráneo.[20] Las guías europeas 2025 enfatizan que las recomendaciones dietéticas deben considerar la sostenibilidad ambiental.[5]

References

  1. Nutrition and Front-of-Package Food Labeling as a Catalyst for Cardiovascular Health: 2025 ACC Concise Clinical Guidance: A Report of the American College of Cardiology Solution Set Oversight Committee. Williams KA, Aggarwal M, Agustina R, et al. Journal of the American College of Cardiology. 2025;:S0735-1097(25)10156-3. doi:10.1016/j.jacc.2025.11.003.
  2. The 2025-2030 Dietary Guidelines for Americans. Mozaffarian D. JAMA. 2026;:2844092. doi:10.1001/jama.2026.0283.
  3. Guidance on Energy and Macronutrients across the Life Span. Heymsfield SB, Shapses SA. The New England Journal of Medicine. 2024;390(14):1299-1310. doi:10.1056/NEJMra2214275.
  4. Nutritional Priorities to Support GLP-1 Therapy for Obesity: A Joint Advisory From the American College of Lifestyle Medicine, the American Society for Nutrition, the Obesity Medicine Association, and the Obesity Society. Mozaffarian D, Agarwal M, Aggarwal M, et al. The American Journal of Clinical Nutrition. 2025;122(1):344-367. doi:10.1016/j.ajcnut.2025.04.023.
  5. Diet and Nutrition in Cardiovascular Disease Prevention: A Scientific Statement of the European Association of Preventive Cardiology and the Association of Cardiovascular Nursing & Allied Professions of the European Society of Cardiology. Marques-Vidal P, Tsampasian V, Cassidy A, et al. European Journal of Preventive Cardiology. 2025;:zwaf310. doi:10.1093/eurjpc/zwaf310.
  6. Diets. Yannakoulia M, Scarmeas N. The New England Journal of Medicine. 2024;390(22):2098-2106. doi:10.1056/NEJMra2211889.
  7. Primary Prevention of ASCVD and T2DM in Patients at Metabolic Risk: An Endocrine Society* Clinical Practice Guideline. Rosenzweig JL, Bakris GL, Berglund LF, et al. The Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism. 2019;104(9):3939-3985. doi:10.1210/jc.2019-01338.
  8. 2025 National Guidelines on the Mediterranean Diet: Executive Summary of a Joint Report by Italian Scientific Societies and the National Institute of Health Task Force on Clinical Practice Guidelines. Veronese N, Gianfredi V, Volpe M, et al. Nutrition Reviews. 2026;:nuaf263. doi:10.1093/nutrit/nuaf263.
  9. 2026 ACC/AHA/AACVPR/ABC/ACPM/ADA/AGS/APhA/ASPC/NLA/PCNA Guideline on the Management of Dyslipidemia: A Report of the American College of Cardiology/American Heart Association Joint Committee on Clinical Practice Guidelines. Blumenthal RS, Morris PB, Gaudino M, et al. Journal of the American College of Cardiology. 2026;:S0735-1097(25)10254-4. doi:10.1016/j.jacc.2025.11.016.
  10. Intermittent Fasting for Weight Management and Metabolic Health: An Updated Comprehensive Umbrella Review of Health Outcomes. Hua Z, Yang S, Li J, et al. Diabetes, Obesity & Metabolism. 2025;27(2):920-932. doi:10.1111/dom.16092.
  11. Metabolic Efficacy of Time-Restricted Eating in Adults: A Systematic Review and Meta-Analysis of Randomized Controlled Trials. Liu L, Chen W, Wu D, Hu F. The Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism. 2022;107(12):3428-3441. doi:10.1210/clinem/dgac570.
  12. Meal Timing and Anthropometric and Metabolic Outcomes: A Systematic Review and Meta-Analysis. Liu HY, Eso AA, Cook N, O'Neill HM, Albarqouni L. JAMA Network Open. 2024;7(11):e2442163. doi:10.1001/jamanetworkopen.2024.42163.
  13. Effectiveness of Early Time-Restricted Eating for Weight Loss, Fat Loss, and Cardiometabolic Health in Adults With Obesity: A Randomized Clinical Trial. Jamshed H, Steger FL, Bryan DR, et al. JAMA Internal Medicine. 2022;182(9):953-962. doi:10.1001/jamainternmed.2022.3050.
  14. Calorie Restriction with or without Time-Restricted Eating in Weight Loss. Liu D, Huang Y, Huang C, et al. The New England Journal of Medicine. 2022;386(16):1495-1504. doi:10.1056/NEJMoa2114833.
  15. Management of Hyperglycemia in Type 2 Diabetes, 2022. A Consensus Report by the American Diabetes Association (ADA) and the European Association for the Study of Diabetes (EASD). Davies MJ, Aroda VR, Collins BS, et al. Diabetes Care. 2022;45(11):2753-2786. doi:10.2337/dci22-0034.
  16. 5. Facilitating Positive Health Behaviors and Well-Being to Improve Health Outcomes: Standards of Care in Diabetes-2026. American Diabetes Association Professional Practice Committee for Diabetes*. Diabetes Care. 2026;49(Supplement_1):S89-S131. doi:10.2337/dc26-S005.
  17. Diagnosis and Treatment of Type 2 Diabetes in Adults. Kalyani RR, Neumiller JJ, Maruthur NM, Wexler DJ. JAMA. 2025;334(11):984-1002. doi:10.1001/jama.2025.5956.
  18. Evidence-Based European Recommendations for the Dietary Management of Diabetes. Diabetologia. 2023;66(6):965-985. doi:10.1007/s00125-023-05894-8.
  19. 2023 AHA/ACC/ACCP/ASPC/NLA/PCNA Guideline for the Management of Patients With Chronic Coronary Disease: A Report of the American Heart Association/American College of Cardiology Joint Committee on Clinical Practice Guidelines. Virani SS, Newby LK, Arnold SV, et al. Journal of the American College of Cardiology. 2023;82(9):833-955. doi:10.1016/j.jacc.2023.04.003.
  20. The Mediterranean Diet and Health: A Comprehensive Overview. Guasch-Ferré M, Willett WC. Journal of Internal Medicine. 2021;290(3):549-566. doi:10.1111/joim.13333.